Lucía, mi Pediatra.

Desde la experiencia de mi profesión y la sensibilidad de mi maternidad.

Alarma social, que no sanitaria, en Cataluña por Enterovirus.

Sois muchos los que os habéis puesto en contacto conmigo para pedirme información a raíz del reciente aumento de casos de infecciones por Enterovirus en Cataluña con unos 40 niños afectados, algunos de ellos con síntomas neurológicos.

Todos los medios de comunicación se han hecho eco, unos más sensacionalistas que otros, con titulares  tales como “Unos 40 niños, uno de ellos en la UCI, afectados por Enterovirus,” o “Salud detecta daños neurológicos en niños afectados por Enterovirus” o “El brote de enterovirus de Cataluña ya ha causado tetraplejia a una niña de 3 años”. No es de extrañar que se haya generado una cierta alarma social entre los colegios y que la información (y la desinformación) corra como la pólvora entre los grupos de WA y a las puertas de las escuelas. Tras leer el último titular yo también me senté en mi despacho, les pedí por favor a mis hijos que bajaran el volumen de la tele y me dije: “A ver, a ver, vamos a leer con detenimiento…”

Antes de nada, que no cunda el pánico. El enterovirus no es un extraño germen que haya aparecido ahora de repente y del que los médicos y pediatras no hayamos oído hablar.

El enterovirus es una familia de hasta 100 virus diferentes causantes de múltiples enfermedades, la inmensa mayoría de las veces de carácter leve. Se dividen a su vez en 4 subgrupos que son Coxackie A y B, Poliovirus y Echovirus. Es muy probable que la inmensa mayoría de nosotros hayamos pasado por alguna de ellas en algún momento de nuestras vidas. De hecho, muchas de estas enfermedades las vemos casi a diario en nuestras consultas. Entre las enfermedades que producen se encuentra la enfermedad de mano-pie-boca que muchos de vosotros ya conoceréis, o la herpangina, una infección de la garganta que no va más allá de unos días de fiebre y pequeñas úlceras en la parte posterior de la boca. Ambas frecunetísimas en nuestra práctica diaria.

También forma parte de los enterovirus, la poliomelitis, única enfermedad por Enterovirus prevenible gracias a su vacuna y que afortunadamente estamos cerca de su erradicación.

¿Qué síntomas producen los enterovirus? Os preguntaréis.

La mayoría de las veces son síntomas respiratorios (tipo catarro de vías altas, fiebre y exantema, es decir, manchas en la piel) o síntomas gastrointestinales (diarrea, vómitos, fiebre)

En raras ocasiones los enterovirus pueden alcanzar el corazón o el sistema nervioso central como es el caso del brote actual de Cataluña, de ahí que las alarmas estén encendidas, ya que se aleja de lo que nos tienen acostumbrados este tipo de infecciones.

¿Es contagioso?

Sí. Es contagioso por eso cursa en brotes, especialmente en primavera y verano.

¿Cómo se transmite?

A través de las gotitas de saliva de un niño enfermo al hablar a menos de un metro de distancia de él, al compartir cubiertos, vasos y ¿cómo no? Besos. Y a través de las heces infectadas de un niño. Lo que llamamos transmisión fecal-oral, de ahí la importancia del lavado de manos como medida preventiva más eficaz para evitar este tipo de infecciones.

¿Por qué tanta alarma si es un virus que siempre ha existido?

Porque el porcentaje de niños con afectación neurológica (debilidad muscular, parálisis en piernas, encefalitis, mielitis, meningitis…) es más elevado de lo habitual. El primer caso de Enterovirus D68 asociado a Parálisis flácida aguda fue en Zaragoza el 14 de Enero de este año. En este enlace os dejo toda la información para todos aquellos que deseen profundizar más en el tema. Actualmente se están procesando las muestras recibidas de los niños afectados para identificar el subtipo de Enterovirus circulante. A fecha de 26 de mayo se han registrado 60 casos, la mayoría de evolución favorable. En todos ellos se ha descartado la presencia del enterovirus D68. Las autoridades sanitarias indican que la mayoría corresponden a la especie A, como es el A71. 

¿Cuál es el periodo de incubación?

Entre 3-5 días. En heces el virus puede permanecer hasta 2 semanas por ello insistimos en el lavado frecuente de manos después de acompañar a nuestros niños al baño o de cambiar pañales.

¿Qué síntomas tiene?

Los mismos que el de un resfriado común: tos, mucosidad nasal, fiebre, estornudos. En ocasiones presentan lesiones en la piel (pequeñas manchitas rojas en el cuerpo) y en este caso en concreto, además, síntomas neurológicos que en muchos casos son reversibles y transitorios.

Enterovirus¿A quienes afecta?

Cualquier persona es susceptible de contraer esta infección pero el brote actual se limita a niños menores de 6 años. Especial cuidado tenemos que tener con aquellos niños que reciben tratamiento inmunosupresor (que les baje las defensas tipo corticoides de larga duración, quimioterapia) o niños con enfermedades crónicas de base, como pueden ser niños asmáticos, cardiópatas o con inmunodeficiencias.

¿Tiene tratamiento?

No hay tratamiento curativo que elimine el virus rápidamente como sí ocurre con las infecciones bacterianas y el uso de antibióticos. Pero si hay tratamientos para controlar la enfermedad y minimizar al máximo las posibles y poco habituales complicaciones.

¿Hay vacuna disponible?

No hay vacuna disponible salvo para la poliomelitis, gracias a la cual, estamos a punto de erradicar en el mundo esta penosa enfermedad como así ocurrió con la viruela hace ya más de 30 años. Y sí, repito, es gracias a las vacunas.

¿Cómo puedo prevenirlo?

  • Lavado de manos frecuente con agua y jabón y al menos durante un minuto (no “un agüita y ya” –como dice mi hija) tras ir al aseo, tras cambiar los pañales, tras estornudos y toses
  • Si tu hijo está con fiebre, no le lleves al colegio; intenta que no comparta botellines, juguetes, chupetes y cubiertos con sus hermanos.
  • Utilizar pañuelos de papel desechables para los estornudos y mocos y tíralos inmediatamente después de usarlos, lavándote las manos junto a tu hijo a continuación.
  • Evitar contacto directo con niños enfermos.
  • Limpiar con agua, jabón y desinfectante las superficies donde haya estado el niño enfermo: cambiadores, baños, juguetes.

¿Qué debo vigilar en mi hijo? ¿Cuándo acudir al pediatra?

Los casos graves como consecuencia de este brote actual son muy pocos, por lo que debemos mantener la calma. Desgraciadamente hay enfermedades e infecciones graves que afectan a los niños pero no generan la repercusión que que ha generado este brote. Y no por ello debemos perder la objetividad. Las autoridades sanitarias han creado protocolos de actuación para detectar cualquier caso nuevo de enterovirus asociado a afectación neurológica.

Lo más importante en este brote actual es detectar las complicaciones neurológicas precozmente. Así que si detectas alguno de estos síntomas en tu hijo has de ir a un servicio de urgencias:

  • Tendencia al sueño. Te cuesta trabajo despertar al niño.
  • Sensación de mareo o inestabilidad.
  • Alteración de la marcha, es decir, observas a tu hijo caminar “raro” (como decís algunos papás)
  • Sensación de pérdida de fuerza en las piernas.
  • Dificultad o alteración en el habla, en los movimientos de la cara, toses extrañas.
  • Movimientos anormales de los ojos, párpados, alteraciones en la visión (como por ejemplo que el niño te diga que ve doble)
  • Pérdida de fuerza muscular: al sentarse parece que se cae, al ponerse de pie pierde el equilibrio, “le fallan las piernas”

Tened en cuenta que esta infección afecta fundamentalmente a los más pequeños y ellos la inmensa mayoría de las veces, no son capaces de explicarnos con esta claridad sus síntomas. Así que quizá no te diga que ha perdido fuerza en sus piernas o que está mareado pero sí observarás que camina diferente, abriendo más las piernas para mantener el equilibrio, sujetándose a objetos o que directamente se niega a caminar o a ponerse de pie porque se siente inseguro.

Así que ánimo, mantén la calma, vigila a tu hijo, lávate y lávale las manos con frecuencia y si observas algún síntoma de alarma, acude al pediatra.

 

 

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