Lucía, mi Pediatra.

Desde la experiencia de mi profesión y la sensibilidad de mi maternidad.

¿Cuál es el calzado ideal para los niños?

El tipo de calzado más aconsejable para los niños cuando estos empiezan a dar sus primeros pasos es una pregunta muy frecuente en nuestras consultas. De hecho, tanto lo preguntáis que yo tengo un par de zapatitos de muestra en mi mesa para explicar lo que hoy os voy a contar aquí.

Los niños empiezan a caminar entre los 12 y los 15 meses, aunque no es raro que el inicio de la deambulación en ocasiones se retrase hasta los 18 meses. Por ello si vuestro hijo tiene 17 meses y aún no se ha lanzado, que no cunda el pánico, hasta los 18 meses puede ser normal. Será tu pediatra quien mejor valore el desarrollo psicomotor de tu hijo ya que es él quien le ha visto crecer y desarrollarse desde que nació.

El objetivo de calzar a nuestros hijos es el de proteger al pie del frío y de suelos que no garanticen la integridad de su piel, con esto quiero decir que si el niño se empeña en empezar a caminar en casa descalzo, en un entorno seguro, no hay ningún problema en que lo haga y no, no se va a resfriar por hacerlo (¡fuera mito!).

Muchos me preguntáis por la fase de gateo. Pues bien, hay un 20% de niños que no gatean, que pasarán a caminar directamente y los pediatras lo consideramos como normal. Así que tampoco te alarmes si aún haciendo todo lo que te dice tu pediatra de dejar al niño en el suelo para que se desplace, este decide ponerse de pie directamente sin pasar por la fase previa de gateo porque puede ser normal. Si va a gatear fuera de casa, lo ideal es que utilices un calzado holgado, ancho, con la punta reforzada y que no le apriete en el empeine. Os habréis dado cuenta que a estas edades los bebés aún tiene los pies muy regordetes y es muy habitual que acudas a la consulta quejándote que no le entran los zapatos. Si tienes que forzar, no es el calzado adecuado. El pie ha de entrar sin forzar y en ningún el niño caso debe sentir opresión.

A medida que el niño va creciendo, su pie va cambiando así como su horma. Al principio tienen una planta muy ancha con una almohadilla grasa a nivel del arco plantar que hace que tengan un pie plano durante sus primeros años y esto, también es normal. Tranquilos. Ya hablamos del pie plano en este otro post. A medida que el pie se va desarrollando, la planta deja de ser tan ancha y en torno a los 4-5 años la mayoría de los niños ya tiene el arco plantar bien definido.

¿Cómo debe ser su primer zapato de suela dura? – me preguntáis a diario.

  • Pues antes de nada el zapato ha de ser flexible, es decir, has de ser capaz de flexionar el zapato completamente como se muestra en la foto. Huye de todo zapato con suela rígida que no seas capaz de flexionar con una mano. También es importante que sea ligero, sobre todo al principio. Bastante tiene el bebé con empezar a caminar y mover todo su cuerpo como para arrastrar medio kilo en cada pie. 
  • El talón conviene que esté reforzado así como los laterales y siempre dejar el tobillo libre para que se pueda mover sin restricción.
  • No es aconsejable heredar zapatos, ya que la manera de caminar de cada niño es muy particular y cada uno de ellos desgastará la suela de manera diferente.
  • La horma del zapato ha de ser ancha, sin costuras para evitar rozaduras. El pie en ningún caso se debe sentir aprisionado ahí dentro, de hecho si le sobra un par de centímetros por delante, mejor. El niño ha de tener libertad de movimiento en todo momento.
  • Lo ideal es que sea de materiales transpirables para evitar infecciones por hongos propiciadas por la humedad en zapatos de mala calidad que no permiten transpirar el sudor. Así que si son de piel, mejor. Tampoco es buena opción aquellos calzados que tengan piezas de níquel o cromo; muchos niños a estas edades ( y adultos, entre los que me incluyo) tienen hipersensibilidad a este metal y pueden provocarles lesiones en la piel.
  • Y por último ten en cuenta que el pie del niño pequeño crece rápidamente. Decimos que de media en los menores de 15 meses suelen cambiar de talla cada 4 meses, en los niños entre 15-24 meses cada 6 meses y en los mayores de 2 años cada 8 meses. Teniendo en cuenta por supuesto la variabilidad individual de cada niño, que luego vienen algunas madres verdaderamente alarmadas porque sus hijos llevan un año con la talla 23 de zapato y piensan que nunca más les va a crecer el pie. En esos casos suelo mirar disimuladamente los pies de los papás y me tranquiliza comprobar que ninguno de los dos es un BigFoot precisamente…

Bromas aparte, si tenéis dudas, preguntad, que para eso estamos.

¡Feliz entrada de primavera!

Dra. Lucía Galán Bertrand. www.luciamipediatra.com

« »

© 2017 Lucía, mi Pediatra.