Lucía, mi Pediatra.

Desde la experiencia de mi profesión y la sensibilidad de mi maternidad.

Enfermedad del “niño abofeteado” o megaloeritema.

Una calurosa mañana de primavera o de verano, de pronto tu hijo amanece con las mejillas encendidas, tan rojas que piensas:

  • ¿Pero qué le ha pasado? ¿Se ha peleado con la almohada? Pero si parece como si le hubiesen arreado un par de tortazos. ¡Ay madre mía! ¿Le habrá dado mucho el sol ayer? ¿Será una alergia? ¿Qué cenamos anoche? ¿Será la crema hidratante que estrené ayer tras darle una ducha?

En menos de 3 minutos nuestra cabeza es un hervidero de preguntas sin respuestas. A todo ello se suma que el niño no se encuentra bien, está cansado, le duelen los músculos y encima ha tenido fiebre estos días atrás aunque no muy alta.

  • Me arde la cara, mamá.

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Si mantenemos la calma y dejamos pasar las horas, observaremos como empiezan a salirle unas manchas por el resto del cuerpo, generalmente en brazos y antebrazos y unas horas o días después, en muslos.

  • ¡Más manchas! ¡Horror!- piensas inmediatamente- ¿Qué era eso tan importante de las manchas que he leído más de una vez? ¿Aquello que me explicaron cuando tuvo el Exantema súbito? Ah sí, que hay que estirar la piel y si las manchas blanquean y desaparecen, entonces son de las “buenas”, de las víricas.

Efectivamente. Le desnudas, observas como esas manchitas adquieren un patrón muy curioso: están perfectamente dibujadas sobre su piel, como si de un “encaje de bolillos” se tratase. Al presionar sobre ellas, estas desaparecen. No le pican, ni se palpan especialmente.

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Como lo de la fiebre no te convence del todo decides ir al pediatra. Nada más entrar por la puerta, el pediatra te dice:

  • Salvo que me digas que anoche te peleaste con tu vecino, tú lo que tienes es la enfermedad del “niño abofeteado”.- Y lo dice sin levantarse de la silla, con una sonrisa de oreja a oreja ante tu atónita mirada.
  • ¡Pero qué listo es mi pediatra! ¿No? Imagino que le explorará, al menos. A ver si se va a pasar de listo- piensas frunciendo un ceño que te delata.

Y sí, se levanta aunque por el camino ya te está contando en qué consiste la enfermedad.

  • Ha tenido un poco de fiebre estos días, ¿verdad?- te pregunta.
  • Sí- le contestas deseando que te diga de una vez por todas que le pasa a tu hijo y que se deje tanto misterio.
  • Y… ¿A que se levantó así por la mañana con estas mejillas como tomates y luego le fueron saliendo las demás manchas?- de nuevo te pregunta.
  • Pues sí- le contestas nuevamente.
  • ¡Qué bonito! ¡Qué bonito! Mira, tal cual dicen los libros: un exantema en “encaje de bolillos”, sin afectar a palmas ni plantas- te dice todo orgulloso señalando las piernas de tu hijo y dibujando con su dedo sobre su piel como si fuese un mapa.
  • ¡Sí, sí, muy bonito, pero dime ya lo qué es, pesado!!! – gritas mentalmente mientras intentas devolverle la sonrisa sin éxito.
  • Bueno, tranquila, no es nada importante- sentencia.

Por primera vez respiras…

  • Tu niño tiene un megaloeritema o enfermedad del niño abofeteado, 5ª enfermedad o eritema infeccioso.

Y yo me pregunto: ¿Es necesario ponerle 4 nombres a una misma enfermedad? Pues se ve que sí. Qué profesión más entretenida he elegido confiando siempre en la buena memoria de los médicos.

  • Es una infección vírica producida por un virus llamado Parvovirus B19 que solo afecta a los humanos y estos son los síntomas que produce. No te preocupes. Las manchitas se irán yendo poco a poco. No lo expongas al sol y que no haga ejercicio porque en ocasiones se exacerba.
  • ¿Es contagioso?- preguntas ya más relajada.
  • Sí, aunque generalmente afecta a los niños. La mitad de los adultos ya hemos pasado por ella aunque no lo recordemos, y eso nos hace inmunes. Eso sí, mucho cuidado con las mujeres embarazadas. No debe tener contacto con ellas, podría tener complicaciones graves en el bebé. Aunque también he de decirte que esta enfermedad es contagiosa durante el periodo de incubación y los síntomas iniciales  (1-3 semanas) y generalmente cuando salen las lesiones en piel deja de ser contagioso.
  • ¿Y cómo se contagia?
  • Como casi todos los virus infantiles, a través de las gotitas de saliva al hablar o compartir objetos o a través de las manos. Así que, como siempre te digo: “El lavado de manos es la medida preventiva más eficaz para evitar infecciones”
  • ¿Y qué le puedo dar? ¿Tiene tratamiento?
  • El tratamiento es sintomático, es decir, si tiene fiebre y está muy molesto le daremos paracetamol, que beba líquidos de forma regular y en unos días podrá hacer vida normal.
  • ¿Tengo que vigilar alguna posible complicación?
  • En principio es una enfermedad leve que cura sin complicaciones. En raras ocasiones puede cursar con dolor o inflamación de alguna articulación o anemia en niños que previamente tenían alguna enfermedad sanguínea.

Con todas estas explicaciones te das por satisfecha, ayudas a vestir a tu hijo y cuando estás saliendo por la puerta te suena el teléfono: El grupo de WA de tus amigas. Tu amiga Cristina acaba de escribir un mensaje “desesperado”:

  • ¡SOS! Carla se ha levantado con la cara como un auténtico tomate ¡Dios mío! ¿Alguna idea? ¿Hay alguien ahí????

Sonríes al leerlo y antes de llamarla le escribes:

  • Sé lo que es. No es nada grave. Salgo ahora del médico. En cuanto llegue a casa te llamo. Me debes un café porque te voy a ahorrar una visita a tu pediatra.

 

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