Lucía, mi Pediatra.

Desde la experiencia de mi profesión y la sensibilidad de mi maternidad.

Mi hijo tiene un soplo

Niño de 5 años al que su pediatra le ha visto docenas de veces. Tras una visita a urgencias la noche del jueves porque llevaba varios días con fiebre, de pronto, el pediatra de guardia le dice:

  • No se preocupe, pero su hijo tiene un soplo.

¿Qué ocurre entonces? Que saltan todas las alarmas.

-¿¡Un soplo!? ¿Al corazón? ¿Qué no me preocupe? Pero… ¿cómo no me ha dicho antes mi pediatra que tenía un soplo? ¿Y eso puede ser algo malo?

Lo he escuchado casi tantas veces como lo de: “Mi hijo tiene los mocos verdes, a ver si va a necesitar un antibiótico”.

Pues bien, hoy vamos a aclarar algunos conceptos.

Los soplos inocentes en la infancia son muy frecuentes. Más de la mitad de los niños a lo largo de su infancia lo presentarán en un momento determinado de su vida.

El soplo no es más que un ruido que hace la sangre al pasar por el corazón o por los vasos que le rodean.

  • Es como escuchar el agua correr por las tuberías- les explico yo a mis pacientes- y aunque oigas el agua correr no significa que la tubería esté estropeada ¿Verdad? No necesariamente.

Este tipo de soplos se llaman inocentes, por eso mismo, porque son INOCENTES. Bravo por quien se le ocurrió nombrarlo así, se quedó calvo de tanto pensar.

¿Y qué hacemos ahora?

El pediatra de urgencias ya le habrá explicado a la madre, o al menos eso esperamos el resto de compañeros, que este tipo de soplos son muy frecuentes, sobre todo en estados de fiebre o de aumento de actividad. Que no debe preocuparse y que lo único que debe hacer es consultar con su pediatra de cabecera.

Al llegar a la consulta de tu pediatra, le auscultará y quizá ya no esté el soplo. Quizá haya desaparecido la fiebre y con ella, las turbulencias que provocaba la sangre al pasar más acelerada de lo habitual por el corazón. O quizá persista ahí y se escuche perfectamente. Explorará a tu hijo detenidamente palpándole también los pulsos.

Los soplos se diagnostican auscultando, auscultando muchos niños. Con los años los pediatras aprendemos a diferenciar los soplos inocentes de los que pueda que no lo sean y enmascaren una cardiopatía.

Si el niño no es un lactante os preguntaremos si tiene síntomas tales como:

  • Fatiga
  • Dolor en el pecho al correr
  • Síncopes, mareos, palpitaciones, sudoración…
  • Si hay antecedentes de muertes súbitas en la familia, muertes antes de los 50 años, antecedentes de enfermedades del corazón en niños o en adultos.

Si es un lactante pequeño además insistiremos en:

  • Incidencias durante el embarazo, el parto.
  • Si come bien.
  • Si se fatiga con las tomas, si se pone pálido o muy sudoroso mientras come.
  • Si su curva de peso es adecuada a su edad, si está engordando y creciendo como corresponde.

En el 98-99% de las ocasiones no habrá ninguna enfermedad detrás que justifique alarma ninguna y se diagnosticará de “soplo inocente”.

Tiene un pico máximo de incidencia en torno a los 5-6 años y normalmente en la adolescencia desaparece. A veces sólo se hacen audibles cuando tienen fiebre o ante ejercicio intenso.

¿Hay que hacer alguna prueba?

Siempre que el pediatra lo considere y albergue dudas, se solicitará una Ecocardiografía. Es una prueba indolora, no emite radiación y nos da una información muy valiosa de la estructura y anatomía del corazón así como de su funcionamiento. Recomendada especialmente en los neonatos o lactantes donde el riesgo de cardiopatía es un poco más elevado que en los niños más mayores.

Si la eco es normal, no precisará de más estudios ni controles. Corazón normal en niño sano y punto. No hay que ir al cardiólogo cada año a felicitarle las fiestas ni debemos generar tal ansiedad a los padres. ¿La ecografía es normal? ¿El cardiólogo te ha dicho que es un soplo inocente? Pues despídete amablemente de él y la próxima vez que lo veas, que sea en el parque mientras vuestros hijos se pelean por subir al columpio.

Tu pediatra te explicará esto tantas veces sean necesarias, pero, estoy segura porque a mí me pasa cada vez, que antes de salir por la puerta, dirás:

  • Pero… una última pregunta ¿puede hacer una vida normal?

¿Cuál creéis que es la respuesta?

Sí. Puede hacer una vida normal. Debe hacer una vida normal. Cierra el capítulo y apúntate a la próxima carrera de la mujer con tu hija. Yo prometo hacerlo algún día…algún día muy lejano. Ja,ja.

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