Lucía, mi Pediatra.

Desde la experiencia de mi profesión y la sensibilidad de mi maternidad.

Percentiles y crecimiento. Y esto ¿es normal? Saber Vivir- TVE

Como cada jueves, aquí me tenéis en el tren de vuelta dándole a la tecla, tras el programa de hoy en Saber Vivir. Tema con miga del que podría estar hablando días sobre todo por la ansiedad que genera en los padres cuando hablamos por primera vez de percentiles, de pesos y de tallas. Pues vamos a ello:

Cada vez que voy al pediatra me habla de los percentiles, todavía no llego a entender qué es eso.”

Hay padres que entran en la consulta y antes de dar los buenos días ya te preguntan en qué percentil está su hijo. Y es que el instante en el que abres la libretita de salud y pones el puntito sobre la gráfica es uno de los momentos de más tensión de las revisiones de niño sano.

Vamos a ver, el percentil no es más que un método estadístico que compara niños y niñas de su misma edad en peso, talla o índice de masa corporal.. Tenemos percentiles para casi todo, os sorprenderíais. Pongamos un ejemplo:

Si tu pediatra te dice que tu hijo está en un percetil 20 de peso quiere decir que de 100 niños de su misma edad, 20 pesarán menos que él y 80 pesarán más que él. Pero esto no quiere decir que tu hijo tenga un peso bajo aun estando por debajo de la media. Si su ritmo de crecimiento es ese y siempre se ha movido en ese carril, no has de darle más vueltas. Es más, si a tu pediatra no le preocupa, a ti tampoco debería.

Si te dicen que tu hijo está en un percentil 80 de estatura, quiere decir que de 100 niños de su misma edad, 20 medirán más que él y 80 medirán menos.

No os obsesionéis con ellos porque esto no es una carrera ni un ranking, ni tampoco el objetivo es que suba de percentil a toda costa. Se trata de que tu hijo vaya creciendo de forma armónica y proporcional a su talla y que en cada una de sus revisiones el pediatra te confirme que tu hijo no tiene ningún signo que justifique realizar estudios complementarios.

Mi hijo es de los más bajitos de la clase ¿es normal?”

Todos queremos hijos altos y esbeltos; los padres altos quieren hijos altos y los bajitos, también. Pero esto, desgraciadamente no funciona así, en este caso el querer no es poder. Si el padre y la madre son bajitos, lo normal es que tengan hijos bajitos, la genética pesa mucho. Y aunque la alimentación es fundamental en el embarazo y en los primeros dos años, lo que marca el pronóstico de talla en un niño sano es, en gran parte, la talla de sus padres. De ahí que tengamos también una fórmula matemática que nos predice la talla diana, es decir, la talla final del niño cuando termine su desarrollo. Las variables que se utilizan para calcularla no son otras que la talla de la madre y la talla del padre.

¿Y cuál es la tan ansiada fórmula?

Fácil.

Talla diana del niño: talla del padre (cm) + talla de la madre (cm) + 13 y todo ello entre 2. Es decir que si el padre mide 172 cm y la madre 160cm, la talla diana de ese niño será: 172 + 160 + 13 /2 = 172.5 cm

Talla diana de la niña: talla del padre (cm) + talla de la madre (cm) – 13 y todo ello entre 2. En este caso sería 172 + 160 – 13 / 2= 159.5 cm

Por favor, antes de que os pongáis a calcular como locos las tallas de vuestros hijos seguid leyendo, jeje. Tened en cuenta que puede haber un margen de error de varios centímetros por encima o por debajo y que esto no deja de ser un cálculo matemático. No os obsesionéis y si tenéis dudas, preguntadle a vuestro pediatra.

¿Cuándo es aconsejable hacer pruebas para ver si mi hijo crece normal?”

Cuando el niño es anormalmente bajito, es decir, cuando su talla está por debajo del percentil 3, uando s crecimiento claramente se estanca o cuando se desvía mucho del percentil donde debería estar en función de la talla de sus padres, de su talla diana, es decir, si calculando su talla diana nos sale un percentil de P.85 a los 18 años y sin embargo resulta que el niño en cuestión se mueve en percentiles 3-10 de manera continuada debemos poner los cinco sentidos. Es muy importante para los pediatras, no solamente el percentil, que no deja de ser una medida aislada en un momento determinado sino la velocidad de crecimiento, es decir el ritmo de crecimiento en los últimos 6 meses. Para esto también tenemos una fórmula matemática que nos lo calcula.

En el fondo los pediatras somos unos calculines; todo el día con la calculadora a cuestas, si no es para calcular dosis de fármacos es para hacer estas fórmulas. Y por supuesto debemos plantearnos hacer estudio cuando además de un estancamiento de la talla hay más síntomas, como rasgos faciales peculiares, bajo peso, problemas con la alimentación o alteración de su desarrollo psicomotor. Si tu hijo es bajito, tu pareja y tú no sois muy altos y se está desarrollando perfectamente, keep calm and keep growing.

¿Una mala alimentación puede repercutir en la talla?

Sin duda. Por defecto y por exceso. La alimentación es clave en los primeros 1000 días, que incluyen el embarazo y los siguientes dos años de vida. Posteriormente sigue siendo muy importante, no olvidemos que un estado de desnutrición mantenida en el tiempo comprometerá su talla. Por el contrario, un sobrepeso o una obesidad mantenida puede inducir a una pubertad precoz y con ello encontrarnos con niños o niñas que desarrollan antes de lo que corresponden perdiendo en estos casos unos centímetros de talla final.

Consideremos pubertad precoz cuando en las niñas aparece crecimiento mamario antes de los 8 años o en los niños crecimiento testicular antes de los 9 años. Pero ojo, es relativamente frecuente encontrarnos con niñas pequeñas, menores de 8 años con vello púbico sin ningún otro síntoma (ni crecimiento mamario, ni acné, ni olor corporal); en estos casos hablaríamos de una pubarquia precoz que no tendría por qué llevar consigo el inicio de la pubertad.

Aún así la aparición de vello púbico antes de los 8 años en niñas y antes de los 9 en varones debe ser motivo de consulta siempre. Recordad que lo que marca el inicio de la pubertad en las niñas es el aumento de las mamas y en los niños el aumento del tamaño testicular. Posteriormente vendrá todo lo demás, estirón incluido.

Después de una enfermedad con fiebre ¿se pega un estirón?

Lo siento pero no. Yo sé que esto es un consuelo después de lo mal que se pasa cuando tu hijo está enfermo ya que al menos dices “bueno, pero ha pegado un estirón”. Sintiéndolo mucho esto no es así. Si así fuera los niños que acuden a guardería que enferman dos y tres veces más que los que no van, formarían verdaderos equipos de baloncesto.

¿Cuando le duelen las rodillas significa que está creciendo?

A veces sí, a veces no. Los dolores de crecimiento se presentan típicamente en niños en edad escolar al atardecer o al irse a la cama. Lo niños se echan las manos a las rodillas, pantorrillas o muslos de forma bilateral o de forma alternante. Nunca producen cojera, ni rigidez en las articulaciones. Y por supuesto ni rodillas ni tobillos tendrán signos inflamatorios, es decir, no estarán ni rojas, ni calientes, ni aumentadas de tamaño. Si el niño se queja a punta de dedo, es decir, señala con el dedo un punto exacto, si le despierta el dolor por la noche, cojea, la articulación se inflama o hay otros síntomas asociados como apatía, pérdida de peso o fiebre hay que consultar siempre con el pediatra.

Y esto es todo por hoy. AQUÍ os dejo el vídeo (minuto 18:30) El jueves que viene más. Por cierto, ¿de qué os gustaría que habláramos en los próximos programas?

Dra. Lucía Galán Bertrand. Pediatra y escritora. www.luciamipediatra.com

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