Lucía, mi Pediatra.

Desde la experiencia de mi profesión y la sensibilidad de mi maternidad.

¿Tu hijo no duerme? ¿Conoces el ruido blanco?

 Cuando mi hijo mayor tenía unos meses de vida empezó a llamarme la atención que durante sus intensas crisis de llanto, al escuchar el ruido de la campana extractora de la cocina, se calmaba inmediatamente. Nunca había oído hablar del ruido blanco.

Yo, en aquel entonces, pensaba: “Pues sí que es rarito mi Carlitos que en lugar de calmarse con una nana en su habitación, le gusta escuchar ese sonido tan molesto”.

Y la cosa terminó ahí. La verdad es que ni investigué ni me hice ninguna pregunta trascendental al respecto. Al chiquillo le gustaba la cocina, pues estupendo, ¡a la cocina todos juntos!

El tiempo fue pasando y de pronto una mamá entra por mi consulta, hace ahora más de 5 años y me comenta:

  • La única manera que tengo de calmar a Pablo es encendiendo el secador de pelo.
  • ¿El secador de pelo? – le dije asombrada- ¿Pero le das calorcito con él?- empecé a asustarme…
  • Nooooo, sólo encenderlo y se calla. Y además he observado que también lo hace con la campana extractora.

¡Zaca! En ese preciso instante me transporté a unos años atrás y pensé:

  • ¡Ale! Otro rarito ¡como mi hijo! – En ese momento no le di más importancia.

Pero poco tiempo después, llegó otra madre con un zumbido similar, esta vez con el ruido de la televisión no sintonizada:

  • En mi casa ya no vemos la tele- me dice resignada.
  • Claro, ahora estáis todo el día con Dora la Exploradora y La casa de Micky Mouse ¿Verdad? –le dije con una amplia sonrisa quizá pasándome un poco de lista.
  • ¡Ojalá! Que va. Ponemos la tele sin sintonizar, así en gris. Nos hemos dado cuenta con ese sonido el niño se queda dormido en unos segundos.

Fue entonces cuando me agarré a la silla y pensé:

  • A ver, a ver ¿qué está pasando aquí? ¿Han abducido los extraterrestres a nuestros hijos y conectan con ellos a través de estos ruidos? – Y me puse a investigar.

Bueno, pues cual fue mi sorpresa al descubrir que este ruido se denomina “ruido blanco” (White noise) y que efectivamente había varios estudios que afirmaban que calmaba el llanto de los niños. ¡Bingo!

Oveja-b-cloud.Ruido blanco

Ovejita Cloud-b

El tiempo fue pasando hasta que hace unos días entró por mi consulta otra madre con un ovejita de peluche, concretamente esta.

Le pedí por favor si podía sacarle una foto porque al escuchar el ruido que hacía la que se calló al instante fui yo. ¡Una ovejita de peluche con varias melodías de ruido blanco! El sonido de las ballenas, las olas del mar, el sonido de la lluvia y la que me maravilló fue el sonido del latido de la arteria umbilical tal cual se escucha intraútero por el bebé.

La madre estaba encantada. Afirmaba que ni Método Estivill, ni mecerle en cuello durante 3 horas para conseguir que se durmiera; que ella le ponía la ovejita con la melodía de ruido blanco…y listo, como un tronco.

Los motivos por los que se callan los bebés al oírlo no están del todo claros: Unos dicen que ese ruido al ser constante y sin altibajos, enmascara el resto de ruidos, entre ellos el del propio llanto del bebé, y consigue que el cerebro se calme ayudando al niño a conciliar el sueño. Otros abogan por las similitudes de ese sonido con el de la arteria umbilical  cuando nuestros bebés están aún dentro del útero y escuchan el zumbido rítmico de la sangre fluir por el cordón…

El caso es que me he puesto a leer sobre el tema y efectivamente, no solo existen ositos de peluche como el que os comento sino  también aplicaciones de móvil con el ruido blanco. ¡Me ha sorprendido muchísimo! Lo de dormirse abrazado a una ovejita que zumba… vale. Pero dormir abrazado a un móvil  me parece demasiado ¿No os parece?

En fin, que mis hijos ya no se prestan a que experimente con ellos pero si alguna de vosotras tiene experiencia en el ruido blanco y con este tipo de juguetes, me encantaría escuchar vuestros testimonios.

Ruido blanco bebésEl sueño es un tema complejo que viví y sufrí muy de cerca con mis dos hijos. Recuerdo aquella etapa con horror… si hubiesen llegado a mis manos estos peluches hubiese probado sin ninguna duda. Probablemente hubiésemos caído los tres en un sueño plácido, profundo, feliz y… zumbón.   ¡Felices sueños!

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