¿Alguna vez tu hijo ha tenido una conjuntivitis? La conjuntivitis tanto en recién nacidos, en lactantes como en niños es una patología oftalmológica muy frecuente, sin embargo, no todas son iguales y no todas tienen el mismo tratamiento.

Síntomas de conjuntivitis en niños

  • Secreción ocular o legañas: transparentes o amarillentas o verdosas.
  • Ojo rojo
  • En ocasiones picor y sensación de cuerpo extraño.

Causas y tratamiento de las conjuntivitis en niños

  • El niño se ha levantado con legañas.
  •  ¿Y esto? ¿Es normal? ¿Es una infección? ¿Una alergia? ¿Hay que ir al médico? ¿Es contagioso?

Todas estas preguntas se las han hecho prácticamente todos los padres ya que las conjuntivitis es una de las patologías más frecuentes en la infancia. Y bien, el niño se levanta con legañas ¿y ahora qué? Pues os diré que en función de las características de las legañas y de los síntomas que tiene el niño, nosotros los médicos sabemos con bastante certeza de qué se trata.

Tipos de Legañas en las conjuntivitis de bebés y niños

1. Legaña amarillenta, verdosa, con ojo rojo y párpado pegado

Si el niño tiene este tipo de legañas, probablemente se trate de una conjuntivitis bacteriana, es decir, una inflamación de la conjuntiva que es la membrana que cubre parte del globo ocular; para que nos entendemos “lo blanco del ojo”.

Recordad que la terminación “-itis” se refiere a inflamación. En este caso, inflamación de la conjuntiva y al poner el apellido “bacteriana”, nos encontraríamos ante una inflamación de la conjuntiva por una bacteria. Los gérmenes más frecuentes son Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis todas ellas contagiosas.

Cuando nos encontremos con esta situación, debemos lavar el ojo (preferiblemente con suero fisiológico y gasas estériles con un correcto lavado de manos antes y después. Debemos intentar huir de remedios caseros como la manzanilla) y acudir a nuestro médico para que lo valore y nos indique un tratamiento antibiótico adecuado si es que lo necesita. No debemos administrar gotas de antibióticos sin una valoración previa, pues lo único que podemos hacer es, muchas veces, crear resistencias ante esos antibióticos.

2. Legaña clarita, transparente, pero con lagrimeo, ojo rojo, mucosidad nasal y fiebre

En este caso, probablemente se trate de una conjuntivitis vírica. Es decir, un virus que además del cuadro catarral le ha inflamado la conjuntiva ocular y el niño empieza a quejarse de los ojos. En estos casos dado que es un virus, los antibióticos no nos van a ayudar. Un virus frecuente que produce este tipo de patologías es el Adenovirus donde además del ojo rojo (en ocasiones muy rojo), el niño tiene fiebre y al explorarlo se palpa una adenopatía (un ganglio) justo delante de la oreja.

Este tipo de conjuntivitis son muy contagiosas y latosas. Debemos extremar las medidas de higiene más aun con lavado de manos antes y después de lavarle el ojo, no acercarnos mucho y si usamos lentillas tener especial precaución. Es más, si esos días te pones gafas, aumentará tu protección ante el posible contagio de tu hijo. El tratamiento de este tipo de infecciones es sintomático, es decir, tratamos los síntomas ya que no hay colirio que elimine el virus (salvo en las conjuntivitis herpéticas que son muy infrecuentes y mucho más complejas). Así que podrían pautarte antinflamatorios o incluso corticoides tópicos vigilando la no aparición de posibles complicaciones, como la infección bacteriana sobreañadida.

3. Legaña muy sutil por las mañanas, transparente pero acompañada de intenso pico ocular, a veces con picor nasal, estornudos y lagrimeo continuo

En este caso es probable que estemos ante una conjuntivitis alérgica. Más probable aun si papá o mamá son alérgicos. En este caso recomendamos acudir a vuestro pediatra quien valorará la necesidad de realizar estudio alérgico si los síntomas son continuos y molestos. El tratamiento como podréis imaginar no es antibiótico, puesto que no hay bacterias en escena, sino que la mayoría mejoran con antihistamínicos (tópicos, en gotas o en ocasiones tenemos que recurrir a orales, en jarabe)

Una conjuntivitis es tratada habitualmente por tu pediatra. Sin embargo, en aquellos casos donde el tratamiento no surta los efectos deseados, donde el niño se queje de dolor en el ojo o los profesionales requieran de una asistencia más especializada, podremos acudir también al oftalmólogo, que es el profesional encargado del tratamiento específico de cualquier patología ocular.

¿Es contagiosa la conjuntivitis?

Como habéis visto tanto si es bacteriana como vírica sí, es contagiosa. De hecho es muy contagiosa. Por eso es tan importante que os lavéis las manos tanto antes como después de limpiarle los ojos al bebé y sobre todo después de aplicarle el tratamiento. Es más, también es habitual que empiecen con un ojo y a los pocos días empiecen con síntomas en el otro ojo.

¿Qué puedo hacer para que el bebé esté mejor?

Lo más importante es aliviar el malestar con esos lavados con suero fisiológico que limpian la superficie del globo ocular y una vez lavado aplicar el colirio pautado por tu pediatra u oftalmólogo. Si el suero fisiológico lo guardas en la nevera, tendrá un mayor efecto vasoconstrictor que aliviará más rápidamente la inflamación. 

¿Se puede prevenir la conjuntivitis en bebés?

Siento insistir, pero la medida preventiva más eficaz para evitar conjuntivitis y la mayoría de las infecciones respiratorias es el lavado de manos frecuente. Es habitual ver a los bebés o a los niños que tras un resfriado común o durante el mismo, tengan además una conjuntivitis por sobreinfección. No te preocupes, consulta con tu pediatra e inicia tratamiento precozmente.

¿Cuándo debo llevar al bebé al médico?

Si observas una ligera legaña, la lavas con suero fisiológico y tras dos o tres días los síntomas desaparecen, no te preocupes. Sin embargo si no solo no desaparecen sino que va a más, las legañas son cada vez más verdosas o el ojo cada vez está más enrojecido, es momento de consultar. 

Nuestras madres utilizaban la manzanilla para lavar el ojo ¿verdad? Pero… ¿creéis que es lo más adecuado? En este vídeo patrocinado por la Clínica BAVIERA os saco de dudas.

 

Os recuerdo que en El Gran Libro de Lucía mi pediatra tenéis una sección muy amplia sobre infecciones, enfermedades y tratamientos desde el nacimiento hasta la adolescencia con  todo lo que debemos conocer, actualizado y basado siempre en la evidencia científica de la que disponemos.

Hasta la próxima.

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