• Lucía, hemos pedido cita porque lo que parecía una picadura de mosquito, en muy pocos días, la herida se se ha ido poniendo fea y fíjate cómo está ahora.

Impétigo. ¿Os suena?

El impétigo es una infección superficial de la piel. Que no cunda el pánico.

El germen causante de esta infección localizada, son bacterias que habitualmente están en la superficie de nuestra piel como son: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus y que en condiciones normales no tiene por qué producir ningún problema.

Sin embargo, si en la piel se abre una puerta de entrada, es decir, una picadura de insecto, una herida o un arazaño, las bacterias aprovechan y zas… se cuelan en el tejido celular subcutáneo y ya tenemos el lío.

Si no se trata a tiempo, estas bacterias empiezan a progresar y junto a la herida inicial empezamos a ver pequeñas lesiones satélites. Si la infección avanza, en ocasiones, empezaremos a ver cómo las lesiones van apareciendo en otras partes del cuerpo.

¿Cómo es un impétigo?

Veréis como de pronto, sobre una herida sin mayor importancia, de repente les sale una costra que en muy poco tiempo se pone de un tono amarillento. En otras ocasiones, en lugar de aparecer la costra, directamente observaremos una ampolla. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo: alrededor de la nariz, en barbilla, en muslos, rodillas, glúteos… etc.

Imagen de MedlinePlus

No suele haber fiebre y lo que sí es habitual es que los ganglios de la zona aumenten de tamaño en respuesta inflamatoria a la infección localizada. Nuestro cuerpo detecta el agente extraño y los ganglios (nuestros “guardianes”) se ponen a trabajar para defenderse, de ahí que aumenten de tamaño. En este post recordábamos qué signos de alerta debemos vigilar cuando palpamos ganglios a nuestros hijos.

¿Es contagioso el impétigo?

Sí. Por contacto directo. De hecho, entre hermanos es muy frecuente que cuando diagnosticas a uno, a los pocos días, empieza el hermano.

¿Cuál es el tratamiento del impétigo?

Antes de nada, lavar las manos con agua y jabón frecuentemente: las nuestras y las del niño.

Las lesiones hay que lavarlas también concienzudamente con agua y jabón, sin miedo y a continuación, aplicaremos una pomada antibiótica que os pautará vuestro pediatra (2-3 veces al día, durante una semana): el ácido fusídico o la mupirocina suelen ser los más utilizados.

Cuando se coge a tiempo, con tratamiento tópico suele ser suficiente. Sin embargo, cuando el impétigo se ha extendido y aparecen lesiones por el resto del cuerpo y con las cremas/pomadas no mejoran, tenemos que recurrir a antibiótico oral.

¿Podemos evitar que vuelva a suceder?

Higiene, higiene, higiene. Si la puerta de entrada es una herida o una picadura y las bacterias responsables son bacterias de la piel, lo único que podemos hacer es lavar las manos habitualmente y por supuesto, lavar las heridas y/o picaduras con agua y jabón varias veces al día y aplicar Clorhexidina como antiséptico. Si observáis que la lesión empeora o que empieza a salir una costra fea, consultad con vuestro pediatra.

Y eso es todo por hoy. Quiero darle las gracias a la mamá de mi pequeño paciente que muy generosamente, se dejó fotografiar (y a la abuela).

 

Hasta la próxima.

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