La vida va de esto. El día que terminé de escribir este libro, recibí este mensaje en Instagram:

Qué joven eres y que “vieja” escribes. Con la sabiduría de alguien que ha vivido muchos años, muchas batallas, muchas victorias. No dejes nunca de acompañarnos en este camino porque contigo al lado se camina más seguro, más alegre, más tú mismo.

Y me emocioné. Me emocioné porque nunca imaginé poder acompañar con mis palabras a cientos de miles de personas. Pero lo cierto es que aquí estoy y aquí estás tú, ahora mismo leyéndome. Así que gracias.

Cuando era una niña, mi propósito en la vida era ser pediatra, cuidar de los niños, ahorrarles sufrimiento y dolor. Cuando me convertí en madre habiendo cumplido ya uno de mis sueños, ser al fin pediatra, mi propósito se convirtió en dejar un legado imborrable en la vida de mis hijos. Desde el mismo instante en el que tuve a mi hijo Carlos en brazos, lo supe: esta iba a ser la responsabilidad más grande que iba a tener en la vida e iba a poner todo mi empeño en hacerlo bien y en hacerlo bonito. Sobre todo, en hacerlo bonito.

Porque como decía la poetisa Louise Elisabeth Glück:

Miramos al mundo una sola vez, en la infancia. El resto es memoria.

Lo que nunca imaginé es que me iba a tocar luchar como lo luché… Y ahora que echo la vista atrás, ¿sabéis qué os digo? Que me siento muy orgullosa de todas y cada una de mis batallas porque sé, y ahora sí lo sé, que todas ellas han forjado mi carácter y el de mis hijos.

Mis hijos ya son adolescentes y se dan cuenta de todo lo que pasa a su alrededor, ahora ya sí, y es que durante estos quince años han visto a una madre real, al desnudo, una madre en ocasiones arrasada por el llanto, pero también han visto a una madre disfrutona hasta la médula.

Han visto a una madre a días exhausta, a días peleona, una madre leona, muchos luchando, otros tantos cantando, bailando y viviendo la vida intensamente.

Han visto a una madre que se ríe escandalosamente, tanto que ya no quieren ir al cine con ella. Una madre que además de madre ha sido una mujer libre y fiel a sus principios, principios que no se negocian.

Han visto a una madre que a pesar de estar enamorada del amor y ser una sentimental empedernida le ha costado más de una década encontrar lo que buscaba. Han visto a una madre que ha cometido muchos errores pero que también ha tenido grandes y gloriosos aciertos que ha celebrado por todo lo alto. Porque queridos míos, ya lo sabéis: las alegrías se celebran y las penas se lloran. Y no hay más.

Que la vida no va de ver los días pasar. 

La vida va de VIVIRLA, así con todo, con lo que nos da, con lo que nos quita y sobre todo, con todo lo que nos tiene preparada para seguir aprendiendo.

La vida no va de, simplemente ir cumpliendo metas, la vida es mucho más.

La vida es aceptar que a muchas de esas metas no llegaremos nunca incluso habiéndolo peleado. Que no, que querer no siempre es poder.

La vida va de mirar su cara amable y bonita, que la hay, claro que la hay, y es preciosa.

La vida va de disfrutar de los pequeños placeres que nos regala y dar gracias cada día por lo que tenemos.

La vida es buscar a esas personas refugio a las que siempre puedes volver, pase lo que pase. Y la vida es aceptar que ningún amor merece ser vivido si hace tambalear nuestros cimientos.

La vida es frágil, es aceptar que la muerte también forma parte de este viaje y que las penas se lloran, y las pérdidas y las ausencias y los abismos y una vez lo hayas llorado, la vida va de levantarse y seguir adelante, siempre adelante.

La vida va de identificar esos momentos gloriosos que nos tiene preparados y disfrutarlos de una forma plena y libre sabiendo que el tiempo es limitado…

La vida es larga y es bonita. Y es vivir muchas vidas en una. La vida es cambio, es elección, es darse permiso para sentir, es autocrítica y es aprendizaje.

La vida sólo puede ser entendida mirando hacia atrás, pero tiene que ser vivida mirando hacia delanteSoren Kierkegaard

Y este es el propósito de este libro, entender que la vida improvisa y nosotros con ella y que solo merece ser vivida si la llenamos de sensibilidad, de ternura y de verdad. 

Así que, aquí me tenéis, hablando de verdad, porque… la vida va de esto.

Gracias a todos. Siempre.

 

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Lucía Galán Bertrand. Autora de: