Lucía ¿Cuál es la edad ideal para su primer móvil? – me preguntan a diario en consulta. El móvil forma parte de nuestras vidas, es innegable. Y aquello de “las nuevas tecnologías” ha pasado a la historia. De nuevas, ya tienen poco, francamente. Llevamos más de una década lidiando con ellas. 

Es verdad que la mayoría de los que estáis leyendo este artículo no habéis crecido con un móvil en la mano, pero ahora vivimos esta realidad y no otra. Este es nuestro presente y queramos o no, los niños y adolescentes están más expuestos que nunca.

Lamentándolo mucho no hay una edad cerrada e ideal que alcanzándola vayamos a evitar todos sus riesgos.

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Pues en todos estos casos depende de la madurez de cada niño y de sus circunstancias individuales y de grupo.

Por regla general cuanto más tardemos en darles un móvil, mejor. Pero lo que tampoco podemos pretender es que todo el grupo de amigos de nuestro hijo tenga un móvil y se comunique a través de él y con nuestro hijo nos esperemos hasta los 16 años.

En la mayoría de los entornos donde he vivido, vivo y trabajo, los chavales tienen su primer móvil entre los 12 y los 14 años. Para ellos es importante sentirse igual que sus compañeros y la mayoría de ellos solo lo quieren para comunicarse vía whatsapp, tik tok, algunos instagram y la mayoría, simplemente, lo quieren para jugar.

Pero ojo, que el hecho de que les demos un móvil no quiere decir que ya esté todo el pescado vendido, en absoluto.

Antes de entregarle su primer móvil  hablaremos claramente de la responsabilidad que ello supone.

Esta es la conversación que yo tuve con mis hijos adolescentes antes de su primer móvil:

  1. Tiempo limitado. Los tiempos los decidimos nosotros, los padres.
  2. Nunca dormirás, ni estudiarás con el móvil al lado. Les explicaremos las interferencias que generan en la concentración, en el sueño y el descanso.
  3. Nunca mandaremos fotos sin ropa a través del móvil; en bañador tampoco. Les explicaremos que en ocasiones los móviles se hackean y esas fotos pueden terminar en manos de desconocidos.
  4. Si te llega una foto o un video al móvil comprometido de alguien a quien conoces, no lo compartas. Reprime a la persona que te lo ha enviado con un: “Creo que a ti no te gustaría que te hicieran esto. No está bien” y elimínalo. Explícales a tus hijos que difundir ese tipo de contenidos es un delito.
  5. Nunca aceptes invitaciones de quedadas de desconocidos. Nunca. Hay gente que miente para hacer daño.
  6. Nunca utilizarás el móvil para ofender, criticar, humillar o acosar a nadie. Eso también es un delito.
  7. Si estamos en la mesa comiendo o cenando, no hay móviles. Yo tampoco, cariño. Y si me ves con el mío, dímelo. Aquí todos somos iguales.
  8. Si te escribimos o te llamamos, intenta contestar o coger la llamada. Si en ese momento no puedes, en cuanto te liberes, devuelve la llamada.
  9. No se lee el móvil de los demás. No permitas que nadie de tus amigos o futuras parejas te lean el móvil.
  10. Si alguien te escribe y te sientes agredido, amenazado o coaccionado, por favor dímelo. Siempre te ayudaré y te apoyaré. Siempre. Pase lo que pase y de forma incondicional.

En resumen, recordad que los bebés, los niños y los adolescentes aprenden de las relaciones interpersonales, de nuestras emociones, de lo que ellos mismos sienten cuando les hablamos, cuando les susurramos, cuando les abrazamos, cuando escuchan nuestros distintos tonos de voz en función de la conversación que estemos teniendo, aprenden de nuestro lenguaje no verbal…

  • Aprenden del juego con iguales, de su maravillosa capacidad de asombro, de su pensamiento creativo, constructivo e imaginativo. 

  • Aprenden de lo que ven a través de nosotros, de lo que huelen, de lo que tocan, de lo que escuchan.

  • Aprenden del esfuerzo, del sacrificio, del saber elegir, de la compasión, del dolor ajeno. También nosotros, los adultos.

Yo puedo leerme todas las noticias políticas del día en el móvil pero nunca podrán sustituir a una inteligente conversación con mis padres tras una buena comida.

¡Necesitamos vivir en vivo y en directo!

 ¡Los niños y nosotros!

Y una cosa más, si tu hijo aún no ha llegado a esta etapa, ahórrate el “yo a mi hijo no le pienso dar su primer móvil hasta que no cumpla los 15 años” porque ya sabéis que el “yo nunca” en crianza, se vuelve un arma de doble filo. Estate atento, observa, analiza, empatiza y, sobre todo, no juzgues.

Y recuerda que…

La vida real, la de verdad, está ahí fuera y que las personas que te quieren están y estarán a tu lado, codo con codo, piel con piel, con redes sociales y sin ellas, incondicionalmente.

¡Ánimo!

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