En La Tribu seguimos construyendo un espacio seguro, cercano y basado en la evidencia científica para acompañar a las familias en cada etapa de la crianza. Cada semana incorporamos nuevos contenidos prácticos sobre salud, desarrollo infantil y el día a día con nuestros hijos, abordando situaciones que todas las madres y padres vivimos en algún momento.
Y si hay una frase que se repite verano tras verano, vacaciones tras vacaciones, esa es:
“¡Mamáaaaa… me aburro!”
La frase oficial del verano. Y curiosamente suele llegar apenas cinco minutos después de haber estado en la piscina, en el parque, tomando un helado, viendo dibujos, jugando a un juego de mesa o haciendo una excursión.
Y aun así:
“Mamáaaaaaa… me aburro”.
La frase oficial del verano. Y curiosamente suele llegar apenas cinco minutos después de haber estado en la piscina, en el parque, tomando un helado, viendo dibujos, jugando a un juego de mesa o haciendo una excursión.
Y aun así: “Me aburro”.
Aburrirse no significa que tengas que convertirte en animadora sociocultural 24 horas al día.
El aburrimiento también tiene función.
Los niños necesitan espacios vacíos
Porque ahí aparece:
- La creatividad.
- El juego libre.
- La imaginación.
- La tolerancia a la frustración.
Y sí: también las quejas.
El verano actual tiene un problema
Hemos llenado tanto la infancia de estímulos que cualquier minuto vacío parece insoportable.
- Pantallas.
- Actividades.
- Ruido constante.
Y el cerebro termina acostumbrándose a no parar nunca.
No hace falta entretenerlos todo el tiempo
A veces basta con:
- Tiempo.
- Material sencillo.
- Naturaleza.
- Presencia.
- Y paciencia para tolerar sus quejas.
Tu trabajo no es evitarles cualquier sensación de aburrimiento.
Tu trabajo es acompañarlos mientras aprenden que no pasa nada por aburrirse un rato.
Y eso también es salud emocional.
Y quizá, cuando vuelvan a decirte “mamá, me aburro”, puedas respirar hondo y recordar que no siempre tienes que correr a llenar ese vacío.
A veces, justo ahí, en ese rato aparentemente inútil, empieza algo importante: una idea, un juego inventado, una conversación inesperada, una pequeña conquista de autonomía.
Porque el aburrimiento no es un fracaso del verano. Es también un espacio donde nuestros hijos aprenden a estar consigo mismos, a buscar recursos, a imaginar y a descubrir que no necesitan estímulos constantes para sentirse bien.
Así que este verano, entre baños, helados, planes y días largos, dejemos también huecos libres. Huecos sin prisa. Sin agenda. Sin pantalla. Sin culpa.
Porque a veces, detrás de un “mamá, me aburro”, no hay un problema que resolver, sino una oportunidad maravillosa para crecer.
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Este es solo uno de los muchos contenidos que encontrarás cada semana en La Tribu.
Además de artículos sobre salud infantil y crianza, encontrarás ideas prácticas para disfrutar del verano en familia, como planes para hacer con niños sin pantallas, recomendaciones de juegos de mesa para todas las edades, recetas, guías prácticas y muchos más recursos pensados para acompañarte en el día a día con información rigurosa, útil y cercana.

Porque criar con más tranquilidad también es tener un lugar de confianza al que acudir cuando surgen dudas… o simplemente cuando buscas nuevas ideas para disfrutar juntos.














