Hay algo que veo constantemente en consulta y también en las redes sociales: madres y padres que piensan que la educación sexual empieza el día que su hijo o su hija adolescente llega a casa con novio o novia… o el día que, nerviosos, nos sentamos delante de ellos para decir aquello de: “Cariño, tenemos que hablar”.

Pero la realidad es que la educación sexual empieza muchísimo antes.

Empieza cuando quitamos el pañal y un niño o una niña pequeño se toca sus genitales y el adulto se pone nervioso o le dice “eso no se hace”.

Empieza cuando una niña pregunta por qué el cuerpo de mamá es distinto al suyo.

Cuando un niño entra al baño y ve a su madre cambiándose una compresa o poniéndose un tampón y pregunta qué es eso.

Empieza cuando preguntan de dónde vienen los niños.

Cuando en el colegio escuchan palabras que no entienden y llegan a casa preguntando qué significa “f***” o qué es “hacerse una paja”.

Necesitan sentir que pueden acudir a nosotros. Que somos adultos disponibles. Presentes. Sensibles. Que no vamos a ridiculizarles, ni castigarles, ni apartar la mirada cuando hagan preguntas incómodas.

Y sí, muchas veces esas preguntas nos incomodan. Porque a nosotros tampoco nos educaron en esto. Porque venimos de generaciones donde la sexualidad se vivía desde el silencio, la vergüenza o el miedo, pero nuestros hijos necesitan algo diferente.

No se trata de tener siempre la respuesta perfecta.

Se trata de estar.

De escuchar.

De acompañar.

Y también de formarnos.

Porque después llegarán conversaciones mucho más complejas: la prevención de embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual —que están aumentando de forma muy preocupante entre los adolescentes y jóvenes—, el consentimiento, la presión social, la pornografía, los límites, el respeto, las relaciones afectivas, la identidad, el amor o el deseo. Temas, creedme, trascendentales en su adolescencia y que pueden suponer un antes y un después en su vida. 

Y llegará también el día en que tu hijo o tu hija te pregunte si su pareja puede quedarse a dormir en casa.

Pero todas esas conversaciones no empiezan ahí.

Empiezan mucho antes.

Empiezan en la infancia.

En las pequeñas preguntas cotidianas.

En cómo nombramos el cuerpo.

En cómo reaccionamos.

En cómo miramos.

En si sienten que pueden confiar en nosotros. En construir esa relación de confianza y seguridad con ellos para que sepan que siempre pueden volver. 

Por eso creamos el curso online “Educación sexual en familia” junto a la psicóloga y sexóloga Nayara Malnero. Un curso pensado para acompañar a madres y padres en una tarea que no siempre es fácil, pero que es profundamente importante y que ya han hecho más de 30.000 familias. 

Porque educar en sexualidad no es hablar solo de sexo.

Es hablar de cuerpo, autoestima, respeto, límites, emociones, salud y vínculo.

Y nuestros hijos necesitan adultos que puedan acompañarles también ahí.

Puedes ver toda la información del curso aquí:

1080-curso-educacion

Educación sexual en familia

154.138.053,55Bs F

Curso online de educación sexual para familias impartido por Nayara Malnero, psicóloga y sexóloga clínica, y por Lucía, mi pediatra.

Regalar a Otra Persona

Dra. Lucía Galán Bertrand | Pediatra y Escritora


Publicaciones Similares