Lucía, mi Pediatra.

Desde la experiencia de mi profesión y la sensibilidad de mi maternidad.

¿Cuánto tiene que dormir mi hijo?

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 Casi a diario me hacen esta pregunta en la consulta. Y da igual la edad que tenga el niño, tanto si son recién nacidos, como si tienen ya 1-2 años, como si empiezan el cole por primera vez o incluso, padres de preadolescentes.

Sí, sin duda es una pregunta estrella.

Pues como os podéis imaginar, depende de la edad.

  • El bebé recién nacido duerme entre 16-17 horas a lo largo de todo el día. Después de cada toma, se quedan dormidos.
  • A los tres meses, dormirá unas 15 horas. En esta etapa algunas madres me dicen: “Este niño debe ser hiperactivo! ¡No duerme nada!”.

– ¿Nada?- ¡Algo dormirá!- les digo incrédula

– Nada. Por el día apenas 2-3 siestas cortas, como mucho-Insisten

– ¿Y por la noche? – les pregunto intrigadas.

– Ah, por la noche, sí. Ahí sí. El tío se tira 12 horas del tirón.

Bingo: Pues ya tenemos las 15 horas que suelen dormir.

Al año suelen dormir 13 ó 14: 10 – 11 horas de noche y 2-3 por el día.

De 1 a 3 años. Cada niño debería dormir entre 10 y 13 horas al día. Ten en cuenta que si a los 3 años, la hora de la siesta se convierte en una auténtica batalla campal en la que, al final, la que necesita la siesta eres tú y no tu hijo, no insistas. Escucha las necesidades de tu hijo. Quizá sea el momento de abandonar la siesta. Es a partir de esta edad cuando los niños claramente comienzan a dormir toda la noche sin despertares.

A los 4 y 5 años. Duermen de 10 a 12 horas por la noche.

Entre los 6 y los 8 años, el niño necesita de 11 a 12 horas de sueño

Y con 10-12 años, unas 10 horas.

El sueño de calidad es vital para rendir en el colegio.

Existen estudios que demuestran que a los 6 años un 18,6% de los niños interrumpían el sueño familiar al menos 3 veces por semana (afortunados a los que sólo les despiertan 3 veces a la semana, añadiría yo) y que hasta un 12,1% de los niños de 6 años no habían aprendido a dormirse por sí mismos.

Las horas de sueño influyen directamente en el desarrollo del lenguaje, en la capacidad de aprendizaje y en la aparición de comportamientos hiperactivos. Está demostrado que niños que no tienen unos buenos hábitos de sueño y no duermen adecuadamente, tienen un peor rendimiento escolar cuando comienzan Primaria, incluso un desarrollo del lenguaje más lento.

Según el Dr. Gonzalo Pin Arboledas, un 15% de los niños y niñas de 6 a 15 años no tienen hora para ir a la cama entre semana, a pesar de que a la mañana siguiente están obligados a madrugar. “Y son ellos los que deciden a qué hora se acuestan”, advierte. Además, destaca la opinión de los maestros que informan que más del 4% de los escolares “se duerme en clase al menos cuatro veces a la semana. Y otro 23,2% estaban a punto de dormirse” en el pupitre. ¿No os parece alarmante?

RUTINAS, RUTINAS, RUTINAS.

La ausencia de rutinas repercute en sus resultados escolares ya que disminuye la capacidad de mantener la concentración e influye además en el control del humor y la impulsividad, haciendo que los niños se muestren más irritables y agresivos.

Como mejor funcionan los niños son con RUTINAS.

Los padres lo agradecemos, y ellos también. Lo necesitan.

Los niños han de tener una hora establecida para irse a la cama, 20.30-21horas para los más pequeños, algo más tarde en los más mayores. Además, una vez empiezan a funcionar, su cuerpo se adapta rápidamente y son ellos los que llegada a esa hora, piden ir a la cama.

Las últimas dos horas del día han de ser “amables”, placenteras. Por favor, haz un esfuerzo, deja los problemas fuera de casa en cuanto entres por la puerta; sé que es difícil, pero inténtalo. Ellos viven ajenos a nuestras preocupaciones. No tienen la culpa.

Prepárales un baño, una cena, a poder ser en familia, hablando de lo que ha pasado en el día (Yo a mis hijos, les suelo hacer una pregunta: ¿Cuál ha sido el momento más divertido del día?. Las respuestas son de lo más variopintas e interesantes).

Tras la cena, cepillado de dientes, un pis y a dormir.

Reglas de oro:

  • En la habitación se duerme. No se come, no se ve la televisión, ni se juega a la Wii. Desde pequeños han de aprender que es su lugar de descanso.
  • Evita que se duerma en otro sitio que no sea su cama. Papá puede echar una cabezadita en el sofá, pero el niño si quiere dormir, mejor que lo haga en su cama. Ha de iniciar el sueño en su habitación, siempre.
  • Si tiene pesadillas, no le lleves a tu cama. Ve y dale un beso, consuélale. Todos hemos tenido pesadillas ¿Verdad? Acude a su llamada; pero que sea capaz de conciliar el sueño él sólo de nuevo en su habitación.
  • No le canses en exceso. “Vamos al parque de bolas a que salte con los otros 200 niños, seguro que así caerá rendido”. Siento informaros que esto no funciona. Los que caemos rendidos somos los padres.

Los más pequeños interpretan la hora de quedarse en su habitación como una separación, en ocasiones, dolorosa de sus padres. Padres, que en ocasiones, han estado todo el día trabajando y únicamente les han visto una hora escasa. Es normal que busquen mil y una excusas antes de quedarse solos. ¿Vosotros no lo harías? Que si tengo pipi otra vez, que si tengo sed, que si hay mosquitos… y cuando ya crees que están dormidos, cuando al fin logras sentarte en el sofá y coger el mando de la tele, de pronto oyes el devastador: “Mamá…No puedo dormir!”

¿Qué hacer?

Ponte en su lugar. Quieren alargar el tiempo contigo, los pequeños tienen miedo de quedarse solos, empiezan a desarrollar la fantasía y los monstruos se apoderan de sus juguetes…

¡Cuéntales un cuento! Es un hábito saludable y placentero y debe formar parte de la rutina de todos los días. Ellos sabrán que en cuanto se acabe el cuento, mamá o papá saldrá de la habitación y hasta el día siguiente.

Siéntate a su lado, acaríciale y cuéntale historias. Lo recordarán toda la vida.

Dra. Lucía Galán Bertrand.

Aquí tenéis enlaces de lectura infantiles:

http://www.cuentosparadormir.com
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