Es una duda que aparece en cada reunión familiar cada vez que alguien escucha aquello de: “No pasa nada, el alcohol se evapora al cocinar”.
¿Qué hay de cierto en esto?
No, no es seguro usar alcohol en recetas durante el embarazo.
La creencia de que el alcohol “desaparece” completamente al cocinar está muy extendida, pero no es real. La evidencia científica es muy clara: siempre queda una parte de alcohol residual, aunque la cocción sea larga. Y esa pequeña cantidad que para un adulto sano puede ser insignificante, para un bebé en desarrollo no lo es.
¿Por qué no es seguro?
Porque el alcohol atraviesa la placenta con facilidad, y el bebé no tiene la capacidad de metabolizarlo igual que un adulto. Aunque solo quede un porcentaje pequeño, el riesgo existe. Por eso, todas las guías oficiales coinciden en lo mismo: durante el embarazo, alcohol cero.
En otras palabras:
Da igual si es vino para desglasar, cerveza para guisar o licor para postres.
Da igual si hierve, si se flamea o si se hornea. → Siempre queda alcohol residual.
¿Y cómo sabemos todo esto?
Porque hay décadas de estudios, recomendaciones internacionales y análisis de cocina que muestran que, dependiendo de la técnica utilizada, después de 2 horas de cocción todavía puede permanecer más del 10% del alcohol añadido. Y con técnicas rápidas (flambeados, salteados, reducciones)… la cantidad es aún mayor.
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