Esta semana hemos hablado en La Tribu de un tema que, cada verano, vuelve a nuestras consultas una y otra vez: las quemaduras solares en niños.
Y no os podéis imaginar algunos de los casos que vemos cada año en Alicante.
Familias que llegan convencidas de que “solo se ha puesto un poco rojo”. Niños con quemaduras importantes después de una jornada de playa. Ampollas que aparecieron horas más tarde. E incluso bebés que han pasado demasiado tiempo expuestos al sol sin que nadie imaginara las consecuencias.
Por eso hemos querido dedicar un contenido completo a este tema.
Porque una quemadura solar no es simplemente “ponerse rojo”.
Es una lesión de la piel. Y la piel tiene memoria.
¿Cómo saber si es una quemadura solar?
Muchas veces comienza con algo aparentemente leve:
- Enrojecimiento de la piel
- Sensación de calor
- Molestias al tocar la zona
- Escozor o dolor
Lo que muchas familias desconocen es que las quemaduras solares suelen empeorar con el paso de las horas.
Por eso, aunque al salir de la playa parezca que no ha sido para tanto, conviene observar la evolución.
No todas las quemaduras solares son iguales
Algunas son leves y mejoran con cuidados básicos.
Otras pueden provocar ampollas, dolor importante o incluso requerir valoración médica.
Y aquí suelen aparecer las dudas más frecuentes:
¿Cómo sé si es una quemadura solar?
Puede aparecer:
- Enrojecimiento de la piel.
- Sensación de calor.
- Dolor o escozor.
- Molestias al roce.
- En casos más intensos, ampollas.
Muchas veces no impresiona al principio y empeora horas después.
Por eso, aunque al salir de la playa parezca “no ha sido para tanto”, conviene observar.
Tipos de quemaduras solares: cómo diferenciarlas
Quemadura solar de primer grado
Es la más frecuente. La piel está roja, caliente, sensible y puede doler al tocarla. A veces pica o tira un poco, y en los días siguientes puede pelarse. No hay ampollas. Suele mejorar en pocos días con sombra, hidratación, compresas frescas y evitando por completo el sol hasta que la piel se recupere.
Quemadura solar de segundo grado
Aquí la piel ya no solo está roja y dolorida: aparecen ampollas. Esto significa que la quemadura ha sido más profunda. Puede haber más dolor, inflamación y sensación de quemazón intensa. Las ampollas no deben pincharse ni arrancarse, porque protegen la piel que está debajo y reducen el riesgo de infección.
En niños, si hay ampollas, fiebre, escalofríos, dolor importante, mal estado general o la zona afectada es extensa, conviene consultar con el pediatra.
Consulta con tu pediatra si la quemadura solar produce ampollas, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o malestar general.
Quemadura solar de tercer grado
Es muy rara por exposición solar habitual, pero puede ocurrir en quemaduras muy graves.
La piel puede verse blanquecina, grisácea, marrón, acartonada o incluso con zonas insensibles porque se han dañado capas profundas de la piel.
No hablamos ya de una “quemadura solar normal”: esto requiere valoración médica urgente.
Señales de alarma
Hay que consultar con urgencia si el niño tiene ampollas extensas, quemadura en cara, manos, genitales o una zona muy amplia, fiebre, escalofríos, vómitos, mareo, dolor de cabeza intenso, confusión, signos de deshidratación o si es un bebé pequeño con quemadura solar.
El NHS también recomienda pedir ayuda médica urgente si la piel está ampollada o hinchada, si hay fiebre, escalofríos, cansancio intenso, mareo, náuseas, dolor de cabeza o calambres.
Una forma sencilla de recordarlo: rojo y dolor sin ampollas suele ser primer grado; si hay ampollas, ya hablamos de segundo grado; si la piel cambia de color, pierde sensibilidad o parece “quemada en profundidad”, es una urgencia.
Si se ha quemado: ¿qué hacer?
Si es una quemadura leve:
1. Retíralo del sol
Ese día y probablemente los siguientes se acabó la exposición.
La piel necesita recuperarse.
2. Refresca la piel
- Duchas o baños con agua templada-fresquita (no helada).
- Compresas frías suaves si alivian.
Nunca hielo directo.
3. Hidratación
Ofrece agua con frecuencia.
Especialmente si ha pasado muchas horas al calor.
Cremas emolientes, altamente hidratantes evitando perfumes.
4. Ropa suave
Algodón, prendas holgadas, evitar roce.
La piel quemada duele.
5. Vigila molestias
Si parece dolorosa, extensa o te preocupa, consulta.
Y si hay ampollas extensas, mal estado general o un lactante pequeño afectado, valoración médica urgente.
Qué NO hacer (y esto importa mucho)
Hay errores que siguen circulando cada verano.
No hagas esto:
❌ “Como ya se ha quemado, mañana puede volver al sol”.
No. Una piel lesionada necesita descanso.
❌ Aplicar remedios caseros.
- Yogur.
- Pasta de dientes.
- Vinagre.
- Aloe de procedencia dudosa.
No. La piel quemada no necesita experimentos.
❌ Pinchar ampollas.
Nunca. Aumentamos de forma muy importante el riesgos e infección.
¿Cuándo preocuparse?
Consulta si aparece:
- Mucho dolor.
- Ampollas.
- Fiebre.
- Decaimiento.
- Dolor de cabeza, vómitos o síntomas de golpe de calor.
- Quemadura extensa.
- Afectación en bebés pequeños.
Si algo te inquieta, consulta.
Cómo evitarlas (la parte realmente importante)
- Evitar horas centrales del día, de las 12 a las 17 de la tarde.
- Evitar exposición en las horas de máxima radiación.
- Busca la sombra
- La ropa protege

- Camiseta UV.
- Sombrero.
La ropa protege muchísimo más de lo que a veces pensamos.
Fotoprotección bien usada
Usar protección amplia y adecuada. +50
Aplicarla antes de la exposición.
Reaplicar cada 2 horas
No olvidar orejas, empeines, cuello.
Los errores más frecuentes
Cada verano siguen circulando consejos que no solo no ayudan, sino que pueden empeorar la lesión.
Algunos son tan frecuentes que sorprenden.
Remedios caseros, manipular ampollas o volver a exponer la piel al sol demasiado pronto son solo algunos ejemplos.
Y precisamente estos errores son los que intentamos evitar explicando bien qué ocurre en la piel cuando se produce una quemadura.
¿Y qué ocurre con los bebés?
Esta es una de las preguntas que más recibimos cada verano.
- ¿Pueden usar protector solar?
- ¿Todos los protectores son iguales?
- ¿Hay diferencias según la edad?
Recuerda, que en los bebés menores de 6 meses no se debe utilizar cremas solares.
Que en los niños de 6 meses a 3 años usamos filtros físicos o minerales y a partir de los 3 años ya podemos utilizar los filtros químicos+50 o continuar con las cremas minerales.
En los más pequeños, aún más cautela.
Sombra, barreras físicas y evitar exposición directa es fundamental.
El objetivo es que no se quemen nunca.
Repasa ese capítulo de EL Gran Libro de Lucía, mi pediatra y no te quedará ninguna duda. 😉
La verdadera clave: prevenir
La mejor quemadura solar es la que nunca ocurre.
Por eso, más allá de qué hacer cuando aparece, en La Tribu hemos querido centrarnos en algo todavía más importante: cómo prevenirlas correctamente.
Porque proteger la piel de nuestros hijos hoy puede tener consecuencias importantes para su salud dentro de muchos años.
📱 En La Tribu accede a este y muchos otros contenidos sobre salud infantil explicados de forma clara, práctica y basada en la evidencia científica.









